Es curioso como los periodos de inspiración pasan tan rápido y los de falta de ella se nos quedan grabados en todo nuestro ser.

Quisiera creer que solo a mi me pasa, que la crisis del folio en blanco es mía, pero no puedo ser así de egoísta, no puedo pensar que el mundo es mío y aún menos creer que todo lo que ocurre pasa por mí.

Nada ocurriría si mañana dejará de levantare, el mundo no se pararía porque mi corazón dejará de latir, al igual que no va más deprisa cuando mi corazón palpita en lugar de latir.

Curioso este mundo que creemos nuestro, pertenecemos a él sin que nos pertenezca ni una piedra, ni una gota de agua, ni un grano de arena ni un suspiro de los que nos regala para que admiremos.

Dicen por ahí que si nos morimos, nuestro alma gemela jamás logra recuperarse, que vivirá como alma errante, que llorará tu ausencia pese a no haberte conocido, no lo sé, puede que sea cierto, que si desaparecemos del mundo hagamos llorar a un alma inocente, pero ¿de qué sirve tener un alma que llore por ti si no es capaz ni de decirte hola? si no es capaz de romper la barrera que nos separa, sino hace nada por hacerte sentir que está a tu lado, que llorará tu ausencia.