VISITANDO TÚ CASA
A veces voy de visita, paso por la puerta o desvío mi camino solo para ver que la casa aún sigue en pie, que no la vendiste o la has derribado, entro en ella y me doy una vuelta por las habitaciones vacías, intentando encontrar algo que recuerde que un día estuviste allí, poco queda de ti, la verdad es que viviste allí tan poco tiempo, apenas te dio tiempo para crear recuerdos, pero yo recuerdo cada cuadro, cada cojín e incluso los cubiertos o los discos con los que solías cenar. Podría tirarme horas mirando las paredes vacías de sentimientos, blancas impolutas de recuerdos e imaginar que tu estas allí de pie, con los brazos cruzados mirando por el ventanal del salón, si cierro los ojos y me dejo llevar puedo verte escribiendo en el ordenador con un cigarro entre los labios o escuchando música mientras ves los leños de la chimenea arder. Pero lo cierto es que tu ya no estas allí, tu esencia hace tiempo que abandonó aquella casa y yo…yo debería dejar de ir.
Recuerdo que cuando vivías allí te visitaba a menudo, aunque no me dejaba ver, aunque pretendía hacerme la dura y simular que no sabía de tus costumbres o manías en la nueva casa, alguna vez me invitaste a cenar, a compartir toda esa casa al menos por unos instantes, creo que solo una vez acepté aquella invitación, pero fue una invitación de rigor, una de estas que se hace por educación y la situación no fue como decirlo ¿cómoda? Así que no volví a aceptar ninguna otra invitación, nunca fui tu amiga ni tu vecina, en realidad, nunca supe porque me diste tu dirección, porque me invitaste a cenar o porque me quisiste enseñar tu casa con tanto detalle.
Muchas preguntas me asaltaron aquella noche que cenamos y muchas más los días que fui sin que lo supieras a visitarte, pero todas murieron en mi, jamás dije nada, nunca pregunte ¿qué derecho tenía a preguntar algo sobre ti y tus costumbres?, algún día si no te olvidas de mi, de tu antigua casa y de todos esos recuerdos, quizás con más confianza llegue a preguntártelo.
Hoy estuve de visita, entré de puntillas con la llave que tienes escondida debajo del felpudo y me llevé una sorpresa al ver a alguien allí, sentado en el suelo mirando a la nada, me pregunto si era la dueña y contesté que no, entonces se giró y siguió mirando a la nada, tenía curiosidad por saber quien era y que hacía allí, así que me puse a hablar con él, te esperaba me dijo, le habías cautivado, hacía tiempo que había estado yendo de visita a tu casa, antes de que te mudaras, supongo que lo conocerás, ¿por qué como sino iba a saber como entrar en la casa?, no quise decirle nada, salvo que no creía que tu fueras a volver, fue entonces cuando se levantó y me invitó a su casa, decliné su invitación para otro día y sin más salió de la casa dejándome sola. Yo me quedé un rato más, no mucho, los recuerdos me vinieron de golpe y la nostalgia se hizo insoportable, salí de aquel salón, sabiendo que jamás volverá a tener la vida que un día tuvo, guarde la llave donde siempre y me despedí de la que por un tiempo fue tu casa.


FUERA DE MI dijo
visita otras casas.
besos y mas besos
1 Diciembre 2008 | 10:32 AM