NO FUE MI CONCIENCIA
Repaso una y otra vez tus cartas y las mías, buscando el momento exacto donde se rompió todo, lo sé, lo sabes, ambas conocemos el momento exacto, pero aún pensamos que nunca ocurrió.
No estoy orgullosa, jamás pude estarlo, nunca lo estaré, quizás fuera el orgullo el causante, quizás mi miedo injustificado... no lo sé.
No sé lo que me llevó a actuar así o tal vez sí, el caso es que ya no hay vuelta atrás, no puedo hacer de esto un sueño o simular que nunca ocurrió.
Sé que fuí injusta, que tomé una decisión por tí, pero ante desconocidos a veces cuando se tiene miedo no hay otra opción, me comporté mal, como una cobarde y lo único que merezco es el silencio por tu parte.
Me alegro de que aún no lo hayas hecho, que aún sigas ahí al menos en parte, que estés dispuesta a escucharme y que te sigas despidiendo como de costumbre. Yo más no puedo exigir ni pedir.
No fue mi conciencia, no fue mi maltrecha moral, no fueron mis remordimientos, podría haber estado así toda la vida, mi posición era cómoda, no me exponía a dar ningún paso, así lo fabriqué, para mantenerme al margen de todo, como una mera observadora sin interferir en nada, si lo he hecho, si he abierto la boca y te he contado todo esto es porque hace tiempo que te has ganado ese derecho, si lo he hecho es porque eres importante para mi y quiero que lo sigas siendo además de que creo que esa era la única barrera que aún existía entre tu y yo.
Hay muchas formas de demostrar que alguien te importa, yo elegí esa, posiblemente en eso también estaré equivocada.

Mara dijo
Cuando hay amor, el orgullo no cuenta... nunca es tarde para pedir perdón.
Y si lo vuelven a charlar? Y si se dan otra oportunidad, vale la pena?
Besitos mil
13 Octubre 2008 | 06:24 PM