Siempre dije que los Chat no eran sitio para conocer a alguien, que allí solo iba gente un tanto desesperada, A, me hizo ver que estaba equivocada, quizás no sea la forma más ortodoxa y más clara de conocer a alguien, quizás el Chat nunca nos dice la verdad sobre alguien, pero lo que si que está claro es que es una forma sencilla de relacionarse con diferente gente.

A fin de cuentas a A, la había conocido a través de un blog de la coctelera y resulto ser una persona fantástica que me ha ayudado muchisimo, alguien que tiene un corazón que no le cabe en el pecho y con más paciencia que el santo Jo, y se ha convertido en una amiga como las que tengo de toda la vida, es más diría que tengo más confianza con ella que con muchas otras amigas. Así que si ella me aseguraba que en el Chat no había tantos pirados o piradas como yo pensaba sería porque era cierto.

Entré en Chat, con más miedo que vergüenza, no sabía ni por donde empezar ni que decir para empezar a hablar con alguien, en el fondo soy muy tímida, aunque me las doy de lanzada y abierta, tenia una misión que cumplir, no estaba allí para conseguir pareja, ni para conseguir amigos, yo solo necesitaba respuestas sobre mis dudas, necesitaba encontrar a alguien que me pudiera decir cual era el camino que debía seguir, sobra decir que eso era misión imposible y que no logre sacar nada en claro, por otra parte me lleve un par de contactos, por un lado C y por otro F, yo solo quería respuestas y pasar un buen rato y acabe con dos buenas amigas.

C me llamo la atención desde el primer momento, no se porque, quizás fuese su humor o quizás el que no buscaba absolutamente nada, solo pasar el rato, no lo se, pero echando la vista a tras creo que fueron esas primeras conversaciones las que me conquistaron, pese a que mi cabeza se resista a pensar eso.

Hablamos durante mucho tiempo, estudiábamos juntas por las noches, jaj bueno lo intentábamos, hablábamos por la tarde y poco a poco nos íbamos conociendo cada vez más, fue una cosa lenta, tranquila sin prisas, ninguna de las dos buscaba más que una amistad, a fin de cuentas yo no tenía ni tengo las cosas claras y ella veía la distancia insalvable, además no quería enamorarse acababa de romper con su chico.

Recuerdo que yo le mentí, me invente otra persona otro nombre y otra cara, aunque no por mucho tiempo, solo fueron 3 o 4 días, no se porque, pero no podía seguir mintiéndole, cada vez que lo hacía era como si un puñal se me clavase en el pecho, así que confesé y expuse mi cabeza a su veredicto, que por suerte fue de absolución.

Tardamos casi un mes en mostrarnos una foto, puede parecer mucho tiempo, pero es que para dar ese paso creo que se debe estar muy segura de lo que se está haciendo, podría haber sido más pronto, pero ella no me quería enviar ninguna foto si yo no lo hacía, cosa lógica, y yo bueno, simplemente me hice de rogar un poquito.

De esta forma, entre confesiones y el juego de la verdad (pregunta-respuesta sincera al 100%) fue pasando el tiempo, la confianza cada vez era mayor y el tiempo que pasábamos juntas era el mejor del día, yo deseaba que llegara la noche para verla y me iba a la cama feliz solo con los chistes malos que nos contábamos y las tonterías que decíamos. Siempre supo de mi que no tenía las cosas claras y que no me gusta la distancia y yo de ella que no quería enamorarse y que le tiene mucho miedo a sufrir, así que ambas sabíamos que lo nuestro nunca se podría dar, que era todo una quimera.

Llegó el verano y con el 3 meses en el que no nos veríamos, creo que fue el que puso las cosas claras en la mente de las dos. Yo me fui de practicas a León y ella de vacaciones a Ajo, nos dimos el móvil para no perder el contacto, pero ambas sabíamos que lo íbamos a usar más bien poco, es más fácil no extrañar a alguien si no tienes un sms o una llamada que te lo recuerde, no obstante fue durante ese tiempo cuando nos llamamos por primera vez, solo puedo decir que sentí una cercanía parecida a la sentida cuando llamo a un amigo y que pese a no gustarme hablar por teléfono hubiera podido tirarme horas charlando de nada en general de todo en particular.

La echaba mucho de menos, era raro el día que no se me veía su imagen a la cabeza en 4 o 5 ocasiones, incluso me imaginaba con ella caminando a mi lado, mi corazón sabía que eso no era normal, que ahí pasaba algo, pero mi cabeza como siempre se negaba a aceptarlo así que tuvo que ser A, como siempre, quien me fuera tirando piedrecitas y abriéndome los ojos, fue después de una conversación con ella cuando realmente me planteé que era lo que me estaba pasando y lo que descubrí me asusto mucho, quizás demasiado y recuerdo que de lo único que tenía ganas era de salir corriendo.

Llegó septiembre y con él la posibilidad de volver a hablar con ella, aunque yo ya había tomado la decisión de olvidarme de todo, incluso de lo que sentía por ella, no quería perder la amistad, y permanecí en el mismo sitio donde lo habíamos dejado.

No tenía muy claras sus intenciones aunque al rato de hablar con ella ya sabía hacía que dirección iba, se me estaba tirando al cuello y yo sin anestesia, está de más decir que controle el barco de la mejor forma que pude y esquive las balas, necesitaba pensar y ver que era lo que quería hacer yo, porque yo había decidido olvidarla.

Hablé con A, me dio justo lo que necesitaba, un oído que me escuchara y un pilar al que agarrarme, no obstante creo que no debería haber decidido lo que decidí sino todo lo contrario, pero dejé a mi corazón seguir sus impulsos y aunque ha sido feliz, también ha sufrido y sigue sufriendo mucho.

Decidí tirarme a la piscina y confesarle lo que sentía, aquella noche fue la mejor de mi vida, me sentía viva desde hace mucho tiempo y en mi estomago no dejaban de revolotear miles de mariposas y la sonrisa no se borro de mi cara en varios días.

En aquellos días rebosaba felicidad por todos sitios, las llamadas se hicieron más continuas y creo que recuperamos todo el tiempo perdido durante el verano ajaj fue estupendo.

íbamos sin frenos y cuesta abajo, yo deje de poner trabas a mi corazón y le deje correr todo lo que su imaginación pudiese, viví el momento como jamás he vivido ninguna cosa, pero como todo lo bueno siempre hay algo que lo termina y en este caso fue una vuelta a la realidad por mi parte.